No sé qué escribir, sólo sé que el miedo me invade, sé que hice mal y que merezco un castigo, pero tampoco me deseo el mal, recurro a Dios, recurro al amor, he hecho todo lo posible por alejar todo de mi, pero la culpa es más grande, me acobija y no me deja estar, mi ser se divide en dos partes, aquella que reclama justicia y solicita, no, exige un castigo y aquella parte que teme, que aún es un niño y llora por temor, temor al castigo, temor a ser despreciado, temor a estar sólo.
Sé que he hecho mal y que necesito de algo, sólo que no sé qué es lo que necesite, tengo amor, tengo un Dios, pero mi ser mundano, aquel que construí por miedos, se ha vuelto más poderoso que yo, mi mente me juega bromas demasiado crueles para mi.
Es difícil....
Ya explotó, el trauma ha salido y no sé qué decir o qué hacer, pero al fin la conciencia está limpia, las consecuencias de mis actos, no las conozco, no sab´re lo que pasará, pero sé que cometí un error muy grave y ya lo estoy pagando, aún tengo miedo, miedo a que la factura sea más cara de lo que esperaba.
Pido perdón por mis actos, por mis errores, por todo lo malo que he cometido, he sido malo muchas veces, pero jamás con dolo, jamás traté ni actué para lastimar a nadie, tú lo sabes, tu bien sabes que jamás he sido malo, por el contrario, talvez he sido demasiado noble.
Jamás aprendí a hacer daño, lo cual podría ser algo bueno, pero tampoco aprendí a soportar el daño, aprendí a hacerme daño, creyendo falsamente que eso significaba ser fuerte, cuando en realidad era sólo mi debilidad.
Estoy tranquilo por ahora, mañana, no lo sé, sólo espero que el daño que le hice sin querer a los demás y tú sabes bien que me refiero a ella, no lo asimile, que los errores de un niño, y digo niño porque lo que hice no es de hombres; no se conviertan en algo más.
Pareciera que el mundo me está escuchando y tristeza es tan grande que hatsa los ángeles quieren llorar, el cielo se torna gris, pues mi pesar es tan inmenso que irradia a todo.
Ya no sé qué más escribir, pero porque me hago tonto, tampoco lo sabía cuando iniciaba esta carta, las palabras han ido fluyendo conforme las ideas se han ido apareciendo, lamentablemente mis dedos no son tan rapidos como mi mente.
Tengo una mente rapida, muchos lo saben y recurren a mi cuando tienen dudas, lo que no saben es que tengo una mente mala, afortunadamente, no es mala con otras personas, es mala conmigo; él tiene nombre y no he de pronunciarlo, aunque lo uso a cada momento.
Me sentía tan orgulloso de él, de haberlo creado, de haberle dado vida, de engendrar a través de pensamientos oscuros, de sentimientos, de historias y de leyendas, de imaginación y de mucha paciencia, haber creado un pesonaje, tan fuerte que pudiera soportar lo que yo no podía, lo alimenté de ideas y le di de beber de mis pensamientos, sin saber que se convertiría en un mounstruo, uno muy grande y poderoso que me ataca y me quiere ver caer.
Carta a...
14/03/2011
Publicado por Ibael Jhan Van Dracken en 16:50 1 comentarios
Suscribirse a:
Entradas (Atom)

Relatos de un Fracasado by Vandracken is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-No comercial-Compartir bajo la misma licencia 2.5 México License.


